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Litigation finance frente a la crisis desatada por el COVID-19

Como ya es evidente desde hace varias semanas, estamos frente a una crisis global en donde todavía no podemos terminar de estimar la magnitud y duración de la caída. Al haberse visto afectadas casi todas las sociedades en su sistema productivo es difícil establecer un marco conceptual que nos de referencia para medir los efectos de este fenómeno. 

En este sentido, vimos la caída de la mayoría de los activos en todo el mundo, dando lugar a una baja considerable en el retorno de una gran parte de las inversiones financieras. Tanto empresas como estudios jurídicos ya empezaron a sentir el desplome económico y se están tomando medidas para amortiguar la caída.

Frente a este escenario de crisis, litigation finance puede servir para moderar el shock negativo. Como es de esperar, entonces, la industria del financiamiento de litigios que no debería mostrar señales de detenerse. Más bien lo contrario. Se trata justamente de un tipo de inversión que se espera que se mantenga firme y aún crecer, durante estos momentos tumultuosos

Cero correlación

La primera razón, y la más evidente, para que esta industria se haga aún más fuerte durante una crisis es el hecho de casi no tener correlación en su rendimiento con el del resto de los activos del mercado. Con la crisis financiera impactando la gran mayoría de la economía, es difícil para los inversores encontrar un activo que sirva como refugio en tiempo tan imprevisibles. 

Litigation finance aparece entonces como una de esas inversiones que provee estabilidad y un resguardo a los inversores para atravesar estos tiempos de crisis. 

Una medida contracíclica para las partes involucradas

Frente a este escenario recesivo, en donde la falta de capital comienza a ser apremiante tanto para empresas como para estudios jurídicos, la financiación de litigios empieza a ser visto con muy buenos ojos por estos actores. Este tipo de financiamiento ayuda a ambas partes, empresas y estudios, a través de la provisión de capital; ayudando así a mantener su liquidez  y atravesar de forma más tranquila el temporal.

Sin una previsión clara sobre cuál futuro deparará a la economía global, el financiamiento provisto por fondos dedicados a litigation finance puede cobrar un sentido especial al simplemente usar como colateral al litigio en cuestión. En cambio, en caso de recurrir a un crédito tradicional -al tener menos capital por estar destinándolo a los gastos asociados al litigio, o el estudio jurídico para hacer frente a sus gastos corrientes– se asume un riesgo importante al no saber realmente la capacidad de repago sin una previsión realista sobre la vuelta a la normalidad económica. 

Oportunidad para inversores

El círculo termina de cerrar con las oportunidades que estos tiempos ofrecen para los inversores. Dada la necesidad de liquidez de las empresas y de los estudios jurídicos, es una muy buena oportunidad para los inversores de conseguir casos que en otros momentos las partes no hubieran aceptado desprenderse. Sin necesidad de efectivo, algunas empresas son más reticentes a resignar parte de las ganancias de un juicio a cambio de su financiamiento. De la misma forma, con flujos de caja saludables, muchos estudios jurídicos no ven la necesidad de hacerse de efectivo y aceptan ir a contingencia. Esto es especialmente cierto al tratarse de litigios meritorios, con un horizonte temporal previsto cercano y con un ratio costo-del-litigio/beneficio atractivo. Pero dadas las circunstancias actuales, aumentan las chances que ambas partes se desprendan también de esos casos, obteniendo aún mejores condiciones para los inversores que en circunstancias normales.

Al fin y al cabo no hacen falta estos tiempos para ver las ventajas de litigation finance. Aún en momentos de estabilidad económica el financiamiento de litigios le da a inversores de todo el mundo la posibilidad de acceder a un activo con retornos muy atractivos. De la misma forma, también en tiempos normales, los litigantes encuentran en este tipo de financiamiento la posibilidad de mitigar riesgos, mantener su liquidez y limpiar el balance de la firma. Pero también es cierto que, a la luz de este presente con tanta incertidumbre, todas estas ventajas se vuelven especialmente relevantes y encuentran un contraste revelador con el resto de las alternativas disponibles.

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